Noche 5.

Hoy solo estoy cansada.

Justificamos una y otra vez, encontramos razones donde no las hay, queremos arriesgarnos, intentarlo, entregarnos…  ¿a cambio de qué? 

Cuesta… Claro que cuesta. Tomar las riendas de tu vida y hacerte consiente que la felicidad no necesita compañía, es algo que requiere de tiempo; a veces más, a veces menos: es inversamente proporcional al amor propio.

Pero entonces, cuando te aprendes a querer mucho, empiezas a exigir lo que crees merecer: porque conoces tu valor, porque sabes lo que puedes ofrecer; empiezas a sanar con mayor rapidez, porque no hay culpas, porque hiciste las cosas bien. Porque como siempre, lo intentaste. Hasta donde fue imposible. 

Noche 4.

Hoy tengo un profundo vacío, en donde se supone iría mi corazón. Siento que falta, que no está. Punzadas allí, justo allí, donde se supone que debería estar el amor. 

¿por qué siempre esperaremos un amor correspondido? 

¿Acaso mi amor no es lo suficientemente grande para abrazarnos a los 2? Jugaré a que se puede. Me disfrazaré de cordialidad, procuraré siempre hacer brillar mis ojos, aún con la dificultad que acarrea hacer que estos brillen cuando el alma está rota.

Noche 1.

Porque no es la soledad lo que me habita. Tus recuerdos, tu aroma y tu sabor aún están acá… Acechando. A la espera de la tristeza para colarse junto a ella, para entrar y alborotar cada espacio que lleva tu nombre.

¿Y tú cómo estarás? 

Por favor ven, que esta noche te espero, me vestí con mi sonrisa más cordial y limpié a la perfección los rastros de tu ausencia. Ven, que estoy ansiosa de escuchar tus excusas y de sonreír como si te creyera… Estoy dispuesta a escucharte las mentiras y a guardar mis lágrimas para cuando te hayas ido.

Ven, ven que quiero sentir tu mano en busca de la mía al menos una vez más, quiero verte sonreír y pensar que me quieres aunque sea por ese momento. Ven, que la noche es larga sin ti y mis pasos buscan desesperados que los tuyos los detengan.

¿Te dolerá tanto como a mí?

Déjame recostar en tu pecho y sentir que tus latidos se sincronizan con mi respiración,  ven por favor, que el corazón ya duele de tanto esperar.

Solo ven, por favor, ven.

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