Noche 3.

Hoy estoy acá, escribiendo todo aquello que no logro decirte, porque el miedo a que tus sentimientos difieran de los míos, es mucho mayor. Respiro y me alejo. Lentamente… contando mis respiraciones, pensando en tus latidos. Vuelvo a respirar y doy un paso más, otro hacia atrás. 

Me aqueja tu ausencia, entre más lejos estoy, más cerca está. Me susurra, me habla de ti, me cuenta de tus ojos y cómo cambian de color al sol. Me menciona tus manos y le quedan cortos los adjetivos para describir su suavidad. 

¿Qué tan grande es el amor que me aqueja si no logro luchar por el miedo a él?

Y aunque podía resistir tu ausencia, preferí no cargar con ella. Ya es tarde y perdí la cuenta de cuántas veces me he extraviado de mí, así que, al menos esta vez, haría que tantos caminos sirvieran para encontrarte.

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